Victor Boris Santos Maciel, CEO de VM Asociados, tributarista y consejero empresarial, analiza la reforma tributaria con la perspectiva de quien combina técnica y estrategia empresarial. En lugar de tratar el cambio como un proyecto puramente fiscal, la lectura más inteligente es observar sus impactos en margen, precios, controles y toma de decisiones.
En los próximos párrafos, la propuesta es traducir conceptos clave como IBS, CBS, no acumulatividad y créditos de manera objetiva, conectándolos con lo que realmente importa a los líderes: previsibilidad, eficiencia y reducción de riesgos. También se discutirán los principales puntos de atención para las empresas que quieren evitar la pérdida de créditos por fallas de proceso, además de un camino práctico para transformar la conformidad en mejora operativa.
¿Qué cambia en la práctica con IBS, CBS y la lógica de la no acumulatividad?
La reforma tributaria introduce una nueva arquitectura que tiende a simplificar la lectura de los impuestos sobre el consumo, con IBS y CBS en el centro del diseño. En la práctica, el impacto no está solo en el cambio de nombres, sino en la forma en que las empresas deberán tratar operaciones, documentos y sistemas para mantener la conformidad y capturar eficiencia.

Este punto es estratégico porque el crédito deja de ser un “detalle fiscal” y se convierte en una variable de desempeño. Un error en la parametrización, registro, factura, naturaleza de operación o integración con el ERP puede resultar en una pérdida económica silenciosa. Según Victor Boris Santos Maciel, la lectura correcta es considerar que la reforma transforma los datos en un activo: quienes cuenten con gobernanza y calidad de la información tienden a sufrir menos en la transición y capturar oportunidades más temprano.
¿Dónde pierden más eficiencia las empresas en la transición de la reforma tributaria?
La pérdida de eficiencia suele ocurrir en tres frentes: procesos, datos e integración. El primero ocurre cuando la empresa no tiene claridad de punta a punta sobre su flujo operativo y fiscal, y depende de ajustes puntuales para “hacer cuadrar”. El segundo es la baja calidad de los datos registrales y documentales, que se manifiesta en inconsistencias recurrentes, reprocesamientos y pérdida de créditos por fallas de evidencia. El tercero es la integración deficiente entre áreas, que hace que fiscal, compras, comercial y TI trabajen con objetivos desalineados.
La reforma tiende a exponer estas fragilidades con mayor intensidad, porque la no acumulatividad y la captura de créditos exigen trazabilidad. Esto incluye la definición de responsabilidades, estandarización de registros, revisión de parametrizaciones y validaciones periódicas. Para Victor Boris Santos Maciel, CEO de VM Asociados, el punto crítico es comprender que la transición es un proyecto de gestión: sin gobernanza, la empresa paga en retrabajo, pérdida económica y riesgo de pasivo.
¿Cómo transformar la reforma en un proyecto estratégico y no solo de conformidad?
Las empresas que atraviesan cambios regulatorios con madurez normalmente siguen una lógica simple: diagnóstico, diseño de futuro y ejecución controlada. En la reforma tributaria, esto significa mapear operaciones, identificar puntos de riesgo y definir una agenda de adaptación con prioridades. El diagnóstico no es únicamente fiscal, enfatiza Victor Boris Santos Maciel; debe cruzar datos de precios, margen, contratos, compras, logística y sistemas. A partir de ahí, el diseño del futuro define estándares, rituales de decisión y controles mínimos para garantizar consistencia.
La ejecución, a su vez, depende de la gobernanza. Un buen proyecto establece responsabilidades, cadencia de revisión, trazabilidad de evidencias y monitoreo de indicadores. La tecnología entra como aliada cuando se utiliza para reducir el esfuerzo manual, mejorar la confiabilidad de los datos y crear alertas de inconsistencias. El tributarista y consejero empresarial suele tratar este movimiento como fortalecimiento empresarial: la empresa no solo “se adecúa”, mejora su forma de operar y decidir.
¿Qué resultados esperar cuando la reforma se trata con seriedad técnica y visión ejecutiva?
Cuando la reforma se conduce con seriedad técnica y visión ejecutiva, los beneficios aparecen en capas. La primera es la reducción del ruido: menos retrabajo, menos improvisación y mayor previsibilidad de obligaciones e impactos. La segunda es económica: mejor captura de créditos, menor costo de conformidad y decisiones más coherentes de precios y margen. La tercera es de riesgo: reducción de exposición a pasivos, litigios e inconsistencias que comprometan la seguridad fiscal y empresarial.
De esta manera, como concluye Victor Boris Santos Maciel, la reforma tributaria puede ser el hito que separa a las organizaciones reactivas de las estratégicas: aquellas que transforman el cambio en ventaja competitiva, con discreción, rigor y enfoque en resultados reales.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez

