Gran parte del discurso comercial en torno al multicloud promete un ahorro automático simplemente por distribuir las cargas entre diferentes proveedores, como si la mera presencia de más de un proveedor ya garantizara un mejor precio a final de mes. En la práctica, las investigaciones del sector muestran que una parte relevante del gasto en la nube de las empresas se desperdicia cuando falta visibilidad sobre lo que cada workload consume realmente en cada entorno contratado.
El motivo no es la estrategia en sí, sino la forma en que suele adoptarse dentro de las empresas que la eligen sin un plan claro de gobernanza financiera. Jean Pierre Lessa e Santos Ferreira, CTO, destaca que el multicloud sin un criterio claro de asignación tiende a sumar las facturas de varios proveedores en lugar de optimizar cualquiera de ellas.
¿Qué promete el multicloud y qué ofrece realmente?
La idea central consiste en elegir, para cada carga de trabajo, el proveedor más adecuado en términos de rendimiento, precio o disponibilidad de un servicio específico ofrecido por ese proveedor. En este planteamiento, el beneficio reside en la asignación inteligente, no en un descuento automático por utilizar más de una nube al mismo tiempo, y la diferencia entre ambas cosas suele perderse a la hora de presentar internamente la estrategia.
Cuando esta asignación no existe, el resultado es el contrario de lo prometido. Cada proveedor pasa a operar como un silo independiente, con equipos que tienen que volver a aprender herramientas diferentes, contratos negociados por separado y ninguna visión consolidada de cuánto gasta la empresa en total cada mes, lo que dificulta cualquier decisión de reducción de costes, incluso cuando el problema ya ha sido identificado.
¿Dónde aparecen los costes ocultos en la operación?
Jean Pierre Lessa e Santos Ferreira señala que el movimiento de datos entre nubes suele ser el aspecto más subestimado en la planificación de una estrategia multicloud, incluso en proyectos dirigidos por equipos experimentados. Las tarifas de salida de datos, cobradas cada vez que la información sale de un proveedor hacia otro, pueden convertir una arquitectura técnicamente elegante en una factura mensual difícil de justificar ante la dirección financiera.

A esto se suma el coste de mantener equipos capacitados en distintas herramientas de monitorización y seguridad para cada entorno, además del tiempo dedicado a estandarizar procesos que ya funcionaban correctamente cuando existía un único proveedor de referencia. Como resultado, el ahorro proyectado en la presentación inicial del proyecto rara vez sobrevive al primer año de operación real.
Los escenarios en los que múltiples proveedores realmente compensan
El multicloud tiende a merecer la pena cuando existe una razón técnica concreta detrás de la elección, y no simplemente el deseo de evitar la dependencia de un único proveedor. Las aplicaciones que requieren una alta disponibilidad en sectores regulados, por ejemplo, se benefician de la redundancia entre proveedores para mantener la operación incluso durante un fallo regional aislado, algo que pesa más que cualquier ahorro potencial en el cálculo final.
Jean Pierre Lessa e Santos Ferreira considera que los workloads muy específicos, que se benefician de un servicio especializado disponible únicamente en un proveedor, también justifican la complejidad adicional, siempre que el resto de la operación siga siendo lo suficientemente sencilla como para no requerir un equipo entero dedicado exclusivamente a coordinar diferentes cuentas y contratos.
¿Cómo decidir sin caer en la trampa de las tendencias?
La pregunta que debería orientar la decisión no es si otras empresas utilizan múltiples proveedores, sino si cada workload específico de la operación tiene una necesidad real que únicamente esta distribución puede resolver. Sin una respuesta clara, la complejidad tiende a crecer más rápidamente que cualquier ahorro prometido en la propuesta inicial del proyecto.
Jean Pierre Lessa e Santos Ferreira refuerza que el camino más seguro consiste en empezar poco a poco: identificar dónde la dependencia de un único proveedor representa realmente un riesgo, probar la distribución en ese punto específico y, solo después, ampliar la estrategia basándose en lo que muestren los datos, y no en lo que parecía razonable sobre el papel durante la planificación inicial.

