Ante los cambios que afectan la gobernanza de las empresas familiares, Rodrigo Gonçalves Pimentel, abogado especialista en estructuración patrimonial internacional, ha acompañado casos en los que los consejos consultivos aceptan a herederos sin ningún tipo de experiencia operativa previa, respaldados únicamente por el vínculo de parentesco con los fundadores. Esta práctica, más común de lo que parece, suele tratarse como una formalidad y no como una decisión estratégica revestida de la importancia que debería tener.
Aceptar a un heredero sin haber pasado previamente por áreas operativas de la empresa genera un desequilibrio difícil de corregir posteriormente. El consejo, que debería funcionar como una instancia de evaluación técnica, termina sirviendo únicamente para validar una decisión ya tomada en el ámbito familiar, sin una evaluación real de competencias, trayectoria profesional o capacidad de juicio bajo presión en momentos de crisis operativa o financiera.
¿Por qué los consejos dejan pasar esta carencia?
Los consejos consultivos familiares suelen estar integrados, en parte, por personas cercanas al fundador, lo que naturalmente reduce el rigor en la evaluación de nuevos miembros vinculados a la familia. Los criterios que se exigirían a un ejecutivo externo comienzan a flexibilizarse cuando el candidato lleva el mismo apellido que los controladores, aunque su trayectoria profesional sea prácticamente inexistente hasta ese momento.
Esta flexibilización surge, en la mayoría de los casos, de una incomodidad legítima, ya que cuestionar la preparación de un heredero puede interpretarse como cuestionar a la propia familia frente a los demás miembros del consejo. Sin embargo, esta incomodidad tiene un alto costo cuando la empresa crece y comienza a operar en entornos más complejos, regulados y expuestos a riesgos financieros relevantes.
¿Qué cambia cuando falta experiencia operativa?
Un heredero sin experiencia operativa tiende a tomar decisiones basándose en la intuición familiar y no en datos concretos sobre la empresa, especialmente en áreas que dependen de indicadores técnicos para orientar cualquier decisión relevante. Las decisiones sobre proveedores, contratación de personal e inversiones quedan más expuestas a errores que un profesional con experiencia directa en las operaciones difícilmente cometería en circunstancias similares, sobre todo cuando el proceso de aprendizaje aún está en curso.

Rodrigo Gonçalves Pimentel y Sideni Soncini Pimentel explican que la ausencia de esta experiencia práctica también compromete la autoridad del heredero frente a gestores experimentados, lo que genera resistencia interna y desgaste en áreas que exigen un liderazgo consolidado desde el primer día en el cargo asumido.
Heredero preparado y heredero aceptado no son sinónimos
Existe una diferencia relevante, según Rodrigo Gonçalves Pimentel, entre un heredero que ha sido preparado a lo largo de los años, pasando por áreas técnicas, y un heredero simplemente aceptado por consejos que evitan el desgaste de un rechazo formal. El primer caso reduce el riesgo de manera consistente a lo largo del tiempo; el segundo suele limitarse a posponer un problema que volverá agravado a mediano plazo.
El abogado Sideni Soncini Pimentel señala que los consejos más maduros consideran la aceptación de herederos como un proceso continuo y no como un acontecimiento aislado, incluyendo etapas de mentoría, evaluaciones periódicas de desempeño y plazos definidos antes de la confirmación efectiva en cargos estratégicos, lo que reduce la posibilidad de retrocesos durante el proceso.
Los criterios formales protegen al propio heredero
Un proceso de aceptación estructurado no existe únicamente para proteger a la empresa; también protege al heredero de asumir responsabilidades para las que todavía no está preparado, evitando el desgaste provocado por un fracaso prematuro y evitable. La ausencia de criterios claros suele generar frustración en ambas partes cuando los resultados esperados no aparecen al ritmo deseado por la familia.
El abogado Rodrigo Gonçalves Pimentel indica que los consejos que adoptan etapas formales de preparación, con plazos e hitos de evaluación bien definidos, reducen sustancialmente el riesgo de crisis sucesorias y preservan la confianza entre generaciones dentro de una misma empresa familiar a lo largo del tiempo, incluso en estructuras societarias más complejas y con múltiples ramas de una misma familia involucradas.
Sobre los especialistas
Rodrigo Gonçalves Pimentel es abogado, empresario y socio de Pimentel & Mochi Advogados Associados. Su actividad profesional abarca cuestiones empresariales, patrimoniales, societarias y sucesorias relacionadas con empresarios y familias empresarias.
Sideni Soncini Pimentel es abogado, magistrado jubilado e integrante de Pimentel & Mochi Advogados Associados. Tras una trayectoria de más de cuatro décadas en la magistratura, inició una nueva etapa profesional en la abogacía, con una actuación consultiva y estratégica.

